LA MÚSICA, ELEMENTO EXTRAORDINARIO PARA TU BODA...

Elemento indispensable de cualquier celebración gracias a su facilidad para evocar y crear emociones, la música se ha ganado uno de los papeles protagonistas dentro del evento nupcial.

Los momentos más maravillosos que nos suceden suelen ir asociados a una determinada pieza musical. De esta forma, al oír las notas musicales de una melodía concreta nos vienen a la cabeza pensamientos mágicos y situaciones inolvidables. Es por eso que, en el que ha de ser uno de los días más importantes de nuestra vida, es fundamental cuidar al máximo la música que acompañara toda la celebración nupcial.

Todas las parejas que están próximas a contraer nupcias, están en puerta de comenzar juntos una aventura fascinante y sagrada que compartirán toda la vida. Están ocupados en todos los preparativos para su boda, están llenos de esperanza e ilusión de que los mismos les ayuden a que su evento sea maravilloso y lleno de gratas experiencias.

Cuando hablamos de bodas, inmediatamente pensamos en los novios, en el amor que se tienen. Pero aparte de los novios hay otros aspectos que no deberíamos de olvidar, no solamente hay que pensar en el amor y el matrimonio de los contrayentes, sino también en las demás personas que estarán involucradas en su relación, tales como sus familiares y amigos, quienes con su amor y su apoyo les han ayudado a llegar hasta este momento y que en un futuro continuaran queriéndolos y apoyándolos cuando comiencen su vida de casados. Y sobre todas las cosas esta Dios, la fuente del amor y cuyo amor tiene que reflejarse en el amor que ustedes tienen.

La ceremonia religiosa en su totalidad debe de ser para todos los asistentes, un verdadero testimonio de que ellos están entrando a ser parte de una unión sagrada y santa, que se están uniendo por medio de un sacramento. Por esta razón, toda la ceremonia incluyendo la música, requiere de una planeación bien hecha que ayude a entender lo anterior.

Ya que ellos han decidido invitar a Cristo para hacer de su amor un sacramento, la música que seleccionen para su boda debe de ser una expresión de este encuentro. Y así como no se espera que ellos pronuncien sus votos matrimoniales en un lenguaje corriente, tampoco se espera escuchar música corriente cotidiana en una ceremonia que celebra el amor sacramental de un matrimonio Cristiano.

La música en el culto religioso establece que para determinar el valor de un elemento musical dado en una celebración litúrgica debe de hacerse un triple juicio: musical, litúrgico y pastoral.

El juicio musical

Este juicio es básico y primario y debe hacerse por músicos competentes. Solo la música artísticamente acertada será efectiva a la larga. Admitir lo barato, lo trivial, el cliché musical que a menudo se encuentra en los cantos populares con el propósito de conseguir una “liturgia del momento” es degradar la liturgia, exponerla al ridículo e invitar al fracaso.

El juicio litúrgico

La naturaleza de la liturgia ayudara a determinar que clase de música se pide, que partes deben preferirse para cantar y quien debe cantarlas.

La letra de los cantos seleccionados para la liturgia de la boda debe de expresar el concepto Cristiano de vida en vez de un concepto puramente secular. La liturgia del matrimonio celebra no solamente el amor humano entre dos personas sino también su relación con Dios quien es amor. Los textos deben estar de acuerdo con la doctrina católica, más aun, deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas.

El juicio pastoral

La música seleccionada debe ser efectiva para la congregación. Debería de ser adecuada para usarse en un servicio religioso cuya función principal es la de ofrecer culto a Dios. Por lo tanto, el papel de la música en la celebración eucaristía y en la celebración del sacramento tiene tres funciones:

La música debe satisfacer su papel de servicio.
La música debe invitar e involucrar a la asamblea en su participación.
La música debe formar parte integral de la liturgia.

El uso de la música en la liturgia va mas allá de simplemente ambientar a la celebración y nuestra oración y alabanzas durante la liturgia son expresiones vivas, no grabadas.